En educación infantil, aprender a gestionar la ira y regular las emociones no ocurre “de golpe”: se construye día a día con modelado adulto, rutinas, lenguaje emocional y experiencias seguras. Una historia muy conocida sobre crianza inuit —documentada por la antropóloga Jean Briggs— suele utilizarse para reflexionar sobre un enfoque especialmente calmado y respetuoso ante los enfados.

Importante: no existe una única forma “correcta” de educar. Cada familia y cultura tiene matices, y lo valioso es quedarnos con ideas aplicables de forma respetuosa, segura y adecuada a la edad.

como los padres inuit ensenan a los ninos a controlar su ira

La idea central: primero calma, luego enseñanza

Uno de los aprendizajes más potentes que se extraen de esta tradición es el orden de intervención:

  • Durante el enfado: acompañar sin intensificar (sin gritos, sin amenazas, sin humillar).
  • Después: cuando el niño ya está calmado, hablar, reparar y enseñar.

Una herramienta interesante: “pequeñas dramatizaciones” para aprender

En algunos relatos sobre crianza inuit se describe una estrategia que hoy llamaríamos aprendizaje mediante juego y role-play: representar situaciones conflictivas (por ejemplo, pegar, morder, tirar un objeto) en un contexto calmado para que el niño practique alternativas.

La clave no es “provocar” al peque, sino ensayar cuando está tranquilo, con un adulto sereno, para que el cerebro tenga recursos cuando llegue el momento real.

Cómo llevarlo a la práctica (2–4 minutos)

  1. Elige una situación real que se repita (pegar, empujar, gritar, tirar juguetes).
  2. Representa con juego lo que pasó (con muñecos o vosotros mismos) cuando el niño esté calmado.
  3. Haz preguntas simples: “¿Qué podemos hacer en vez de pegar?”
  4. Da opciones claras: “pedir ayuda”, “decir ‘no me gusta’”, “apretar una pelota”, “irse al rincón de calma”.
  5. Ensaya la alternativa 2–3 veces como si fuera un juego.
  6. Cierra con refuerzo: “¡Así sí! Has encontrado una forma segura de decirlo”.

Por qué gritar suele empeorar el aprendizaje emocional

Cuando el adulto grita, el niño aprende dos cosas a la vez: la emoción (intensidad) y la estrategia (gritar para resolver). En cambio, cuando el adulto mantiene la calma, está enseñando autorregulación en directo: “esto me molesta, pero puedo controlarme”.

Frases útiles para acompañar la ira (según edad)

  • Nombrar: “Veo que estás muy enfadado/a”.
  • Límite + seguridad: “No voy a dejar que pegues. Estoy aquí”.
  • Alternativa: “Puedes decir ‘no’ / pedir turno / apretar fuerte esto”.
  • Reparación: “¿Cómo lo arreglamos? ¿Un ‘lo siento’ y un abrazo si quiere?”

En Mitete: emociones, valores y rutinas

En Escuela Infantil Mitete (Albacete) trabajamos la educación emocional integrada en el día a día: rutinas, convivencia, normas ajustadas a la edad, acompañamiento afectivo y aprendizaje a través del juego. Puedes ver nuestros servicios aquí:

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Si quieres conocer cómo acompañamos el desarrollo emocional y la convivencia en la etapa 0–3, estaremos encantados de atenderte.

Escuela Infantil Mitete
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Preguntas frecuentes

¿A qué edad se puede empezar a trabajar la gestión de la ira?

Desde muy pequeños, adaptando el lenguaje y las expectativas. En 0–3 se trabaja sobre todo con acompañamiento, rutinas, límites seguros y modelado.

¿Qué hago si mi hijo pega cuando se enfada?

Primero seguridad y límite (“No voy a dejar que pegues”), luego calma y, cuando esté tranquilo, practicar alternativas con juego/role-play y reparar el daño.

¿Sirve el “rincón de calma”?

Sí, si no se usa como castigo, sino como un espacio para regularse: respirar, abrazo, objeto sensorial, cuento corto. La idea es volver cuando el cuerpo se calme.

¿Cuándo debo preocuparme por la intensidad de los enfados?

Si hay conductas peligrosas frecuentes, autolesiones, o dificultades persistentes para recuperarse del enfado, conviene comentarlo con el pediatra o un profesional infantil para orientación.

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